Laura Donaji Gutierrez Manzur. Doctorando Posgrado en Artes U.G.
Resumen
En el mundo de las artes se dan oportunidades, innovaciones e invenciones que de la mano de la tecnología , los nuevos conocimientos, y sobre todo de los movimientos y corrientes artísticas, que de manera conjunta, generan las ideas que se consideran modernas sobre las cuales se sientan las bases en las que se mueve la lógica de como clasificar a las artes, y como se consideran los sistemas de representación clásicos, que se reflejan en disciplinas como la pintura, la música, la escultura, la literatura y por supuesto, la arquitectura.
En la búsqueda de la belleza por medio del diseño y construcción, el arquitecto se propone emocionar a quienes contemplan, o utilizan sus creaciones; su principal cualidad es la sensibilidad y la imaginación capaz de generar innovaciones.
Además del ser humano, existen en la naturaleza especies que construyen, como pueden ser algunos pájaros, abejas o termitas, que por la forma estructural de sus construcciones podrían ser catalogadas como un producto surgido del ingenio humano, sin embargo, la realidad es, que, por medio de la prueba y error, la evolución y experiencia adquirida y acumulada por miles de generaciones, han logrado de forma natural, inconsciente e instintiva obras de tal perfección. Es aquí donde radica la gran diferencia, ya que el ser humano piensa, concibe, planifica mientras construye, no solo para satisfacer la necesidad de cobijo, sino que también va más allá de una simple cubierta, razón por la cual la edificación humana es un acto consciente, que engloba innumerables decisiones y alternativas, que llevan a la creación de la arquitectura.
Palabras clave: arquitectura, artes, tecnología
Introducción
Para expresar lo que consideramos importante para nuestro satisfacer espiritual y físico, los seres humanos no solo poseemos el lenguaje hablado o escrito, también existe un modo de comunicación no verbal, por lo que la arquitectura representa una crónica muda de las creencias y valores culturales que expresa a su vez los sentimientos y anhelos de la sociedad, de la cultura que la produjo, y que comunica con un lenguaje codificado con colores, texturas, volúmenes, espacios, luces y sombras y por lo tanto la representación edificada del pensamiento y la ambición del hombre. A través de la arquitectura el arte se expresa por medio de diferentes estilos según el momento de la concepción del artista que lo desarrolla, basado en sus ideologías y creencias, así́ como en su visión de permanencia en el tiempo.
La Arquitectura una de las bellas artes
Dentro del entorno visual de edificaciones y espacios creados por el hombre, las personas en general nos sentimos atraídas por situaciones visuales que tienen un ritmo recurrente, siendo este una ordenación o repetición armónica de elementos, formas, texturas y colores, y en el que también podemos encontrar otros conceptos como la escala, la proporción y que es acrecentada con el uso de algunos elementos como puertas, ventanas, columnas, vanos, etc. Y que en conjunto proporcionan ritmo a una composición arquitectónica; pues esta puede estar concebida con cierta intención que el arquitecto crea para dar una unidad visual, generando una coexistencia armónica de diversos elementos creando en todo el conjunto una experiencia agradable. Y es justamente esa armonía en las proporciones, formas y equilibrio que emana de sus elementos, las que percibimos y señalamos como la belleza de un edificio.
Es la búsqueda de la belleza a través de su utilidad, una de las características que convierte a la arquitectura en arte, ya que por este medio el arquitecto como artista, logra expresar sentimientos y emociones tal como lo hace la pintura y la escultura, salvo que, a diferencia de éstas, la arquitectura, es versátil y funcional, puede también ser el reflejo del arte de una época que expresa la cultura y sentir de la sociedad que la vio por primera vez.
La Arquitectura, no es un arte individual, es un arte colectivo, ya que en su realización no solo interviene quien la concibe sino que para llevarla a cabo se requiere el talento y la contribución de muchos individuos con diferentes conocimientos, que dan cada uno de ellos una respuesta a cada uno de los problemas que se plantean en su realización, además de ello, la arquitectura puede ser admirada y reconocida por muchas personas a la vez, cada una de ellas con distintos puntos de vista, perspectivas, y enfoques, y es en estas contemplaciones donde cada uno de ellos plantea si es de su agrada o su desagrado, ya sea que la vivan o sean simples espectadores.
Como un arte útil, la arquitectura necesita de la interacción directa del ser humano, ya que se trata de un arte que se construye con el fin de ser habitable e interactuando con su espectador, que a la vez se convierte en su usuario, y debe su existencia a necesidades específicas ya sea para brindar abrigo, espacios de trabajo, de esparcimiento, de sanación, de contenedor de otras artes, etc. Sin embargo, la arquitectura no solo cumple con la función de ser utilizada para servir, pues también, un edificio o monumento arquitectónico puede inspirarnos y emocionarnos.
Vitrubio[1], analizaba a la arquitectura romana de su tiempo en sus libros conocidos en conjunto como “De Architectura”, Donde establecía que la arquitectura para ser considerada arte debía reunir ciertas condiciones. y que hasta hoy son consideradas como las tres características principales que la conforman como tal: firmitas, utilitas y venustas, (firme, útil y bello). Esto quiere decir que la construcción emanada debe ser sólida y firme para poder soportarse, debe de tener una razón de utilidad y para entenderla como parte del arte debe también ser hermosa a los ojos de quien la contempla y disfruta.
En el caso de la arquitectura, la estética se trata de una percepción psicológica, y subjetiva que es particular en cada individuo, ya que en la mente se analiza cómo están combinados los distintos elementos que componen a la obra arquitectónica y si es de nuestro gusto y la consideramos bella, entonces estamos en la presencia de una posible obra de arte.
Además de estética, la obra arquitectónica es única. No existen dos espacios que hayan sido diseñados iguales, una obra de arte nunca es igual a otra, aun cuando haya sido hecha por el mismo artista, con el mismo propósito y en situaciones más o menos similares.; Así pues, mientras la obra mantenga su carácter único cumplirá con los requisitos que se exigen para considerar que es arte. (De la rosa, 2006, pag.23)
La arquitectura a diferencia de las otras artes es inamovible, esta plantada en el suelo, supeditada a principios matemáticos de la geometría y de la gravedad, la escala, y la proporción, que le generan factores emotivos y existenciales, en pocas palabras el arquitecto como artista trabaja con el espacio y como tal se propone la búsqueda de la belleza sin condiciones pero que sin embargo está limitado por las condicionantes económicas o funcionales y naturales del entorno, a las que debe de afrontar.
La arquitectura, además de proporcionarnos cobijo es algo más que la pura utilidad funcional, es el recipiente en donde se desarrolla y conforma la vida humana, con una alta representación simbólica de las creencias comunitarias, mismas que se percibe con mayor facilidad en los edificios religiosos y públicos (sobre todo del pasado), en los que hacer una proclamación clara y enfática de los valores y creencias de la comunidad es su objetivo principal; y para entender más claramente su discurso simbólico es preciso comprender y definir primero que la arquitectura es la ciencia y el arte de la construcción. Y como escribiera sir Herbert Read[2], el arte es “una forma de discurso simbólico, y donde no hay símbolo, ni discurso, no hay arte”
Y no hay un arte que conviva más con el ser humano que la arquitectura, ya que nos envuelve; siempre está presente, en su interior nos movemos; no es solo un agente utilitario, una contribución técnica, está ahí, como siempre, no solo es un simple cobijo o una protección contra las inclemencias del clima o proveernos de privacidad, es una crónica física de las vivencias, deseos y aspiraciones humanas. Estamos en continuo contacto con ella, y por ello la arquitectura es el arte inevitable. (M. Roth, L. pág. 37,41)
A diferencia de otras artes, la arquitectura tiene el poder de condicionar y afectar al comportamiento humano y tiene la capacidad de influir en nuestro estado de ánimo; sintiéndola, observándola, viviéndola, pero no con la condición pasiva del espectador, sino inquiriéndola, buscándola hasta hacerla sentir en nosotros mismos. (Alonso Pereira, J. R. pág. 9, 15)
Conclusión
Es importante cuidar poner en duda que la arquitectura es un arte, sobre todo aquella que ha sido concebida y creada en los últimos tiempos, sin embargo, algunas de las obras de la arquitectura de distintas corrientes, estilos y movimientos que han existido durante siglos son llamadas obras de arte y son consideradas así por consenso universal, como obras maestras de la arquitectura. Y eso es debido a su forma, la que en nuestra percepción vemos, oímos, recorremos y tocamos, bien como transeúntes, visitantes o como habitantes.
La arquitectura de hoy mañana será de ayer. La única diferencia que cabe establecer en el campo de la arquitectura, como en el de la literatura o la música, es el de la buena o mala arquitectura, y buena y mala arquitectura no es monopolio de época alguna. Ni la llamada antigua por el hecho de tener más edad es siempre buena, ni la que hacemos en nuestros días por el hecho de ser más joven garantiza su bondad.
Y es precisamente en esta época de continuos cambios y modas que se vuelve importante el que, si queremos conservar nuestra identidad y conocer a la arquitectura en su continua evolución, debemos tener la precaución de no eliminar la envoltura de nuestro pasado.
La arquitectura sin emoción es sólo construcción sistémica de un conjunto de materiales unidos y colocados de forma mecánica, sin espíritu.
Índice de citas
[1] considerado como el padre de la arquitectura en el siglo I d.C.
[2] Filósofo político, poeta, novelista, anarquista y crítico de literatura y arte, fue el principal defensor e intérprete británico de los movimientos de arte moderno desde los años treinta hasta los sesenta. (nacido el 4 de diciembre de 1893, Muscoates Grange, Kirbymoorside, Yorkshire [ahora Kirkbymoorside, North Yorkshire], Inglaterra; murió el 12 de junio de 1968, Malton , Yorkshire [ahora en North Yorkshire]).
Referencias bibliográficas
Gutiérrez Mozo, M. E. (2014). Arquitectura y composición. San Vicente (Alicante), Spain
M. Roth, L. (2013). Entender la arquitectura: sus elementos, historia y significado. Barcelona, Spain: Editorial Gustavo Gili.
Alonso Pereira, J. R. (2005). Introducción a la historia de la arquitectura: de los orígenes al siglo XXI. Barcelona, Spain: Editorial Reverté.
De la Rosa Erosa, Eduardo. Introducción a la Teoría de la Arquitectura. Editorial Red Tercer Milenio. México, 2012.